La localidad de Cholila atraviesa horas de extrema tensión debido a la cercanía de dos grandes incendios forestales que mantienen en vilo a la población. Por un lado, el fuego que se inició en el Parque Nacional Los Alerces y avanzó hacia Villa Lago Rivadavia, ingresando a jurisdicción provincial; por otro, el incendio de Puerto Patriada, que amenaza con desplazarse hacia la zona de Villa El Blanco.
La situación genera preocupación por la posibilidad de que ambos frentes converjan, en un escenario dominado por fuertes vientos, densas columnas de humo y condiciones climáticas adversas.

La escuela 727, centro de organización solidaria
En este contexto, la escuela 727 de Cholila se convirtió en uno de los principales puntos de organización comunitaria. Allí se concentran donaciones, preparación de viandas y logística solidaria para asistir a brigadistas y bomberos que combaten el fuego en distintos sectores.
En diálogo con el móvil de Canal 4, Gustavo Aranega, docente y parte de la organización, explicó cómo fue creciendo el trabajo solidario: “Nos hemos juntado desde hace tiempo que empezó con juntar guantes para los brigadistas y se convirtió en hacer el centro de todas las donaciones. Estamos preparando toda la vianda y comida para los brigadistas de Villa Lago Rivadavia y ahora estamos compartiendo también cosas con la escuela 75 de El Blanco, que ahí está el centro de acopio.”

El avance del fuego y la preocupación por el viento
Aranega confirmó que uno de los incendios está vinculado al foco que se originó en Epuyén, actualmente contenido, aunque bajo permanente monitoreo: “ese es el incendio que comenzó en Epuyén, que está avanzando. Por el momento está controlado y esperando que no cambie el viento.”
Sin embargo, advirtió que el viento sigue presente y agrava la situación del incendio proveniente del Parque Nacional: “está presente el viento y por eso tenemos el incendio de Villa Lago Rivadavia, que inició en el Parque Nacional Los Alerces. Ya pasó lo que es la villa y lo tenemos muy cerca de la localidad.”
Desde Cholila, el panorama es desolador. Dos grandes columnas de humo dominan el cielo y refuerzan el temor de que los incendios puedan unirse o potenciarse entre sí.
“Ese es el temor: que se junten estos dos grandes incendios. El que viene del parque avanza por las dos márgenes del río Carrileufú, del lado este y del lado oeste. Dependemos mucho del clima, del viento y de esperar lluvia, que es lo único que puede parar esto.”
Angustia, tristeza y un fuerte compromiso colectivo
Más allá del operativo de combate, la situación impacta emocionalmente en la comunidad. Aranega describió con crudeza el sentimiento que atraviesa a los vecinos: “esto genera mucha angustia, mucha pena, porque estos bosques ya no se van a recuperar. Son bosques de muchos años. Yo no creo que vaya a alcanzar a verlos nuevamente y la generación que viene atrás sí lo verá, si no se siguen consumiendo con el fuego.”
Mientras tanto, Cholila permanece movilizada, con vecinos, instituciones y voluntarios colaborando, vehículos circulando de manera constante y aviones hidrantes sobrevolando la zona, en una lucha contrarreloj para evitar que el fuego avance aún más.
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