El objetivo es que instituciones locales —escuelas, hospitales, clubes, juntas vecinales y áreas municipales— puedan actuar de forma articulada y oportuna frente a los primeros indicadores de riesgo.
Una política local con enfoque preventivo
La directora de Género y Diversidad, Sol Rshaid, explicó que el programa es resultado de un trabajo sostenido entre distintos organismos públicos que integran la Mesa Interpoderes para el abordaje y la prevención de las violencias por motivos de género.
“El propósito es construir una red interinstitucional de detección y acompañamiento. Queremos que las instituciones cuenten con herramientas para reconocer señales de alerta y actuar antes de que las situaciones se agraven”, señaló.
El sistema se implementará a través de capacitaciones y del uso de un formulario confidencial de alerta temprana, que permitirá canalizar reportes desde instituciones educativas, sanitarias, deportivas o barriales hacia la Dirección de Género.
A partir de allí, se evaluará el nivel de riesgo y se definirá un abordaje conjunto con otras áreas municipales y organismos provinciales.
Participación institucional y articulación comunitaria
En esta primera etapa participaron representantes del Hospital Zonal de Esquel, centros de atención primaria, trabajadoras comunitarias de salud en terreno, supervisiones escolares, institutos de formación docente, áreas municipales (Turismo, Deportes, Desarrollo Social, Inclusión y Protección de Derechos) y la Policía Comunitaria.
“Las instituciones son espacios clave para detectar señales de violencia (explicó Rshaid). Una maestra, una enfermera o una trabajadora social pueden notar cambios o situaciones que la persona no denuncia, y ahí es donde queremos actuar con sensibilidad y coordinación.”
La funcionaria adelantó que en noviembre se realizará una nueva instancia de capacitación dirigida a clubes deportivos, juntas vecinales y organizaciones barriales, con el fin de sumar actores comunitarios al sistema.
Cómo funciona la Alerta Temprana
El mecanismo apunta a romper la lógica de la denuncia como único punto de partida: “El problema es que los mecanismos de protección solo se activan cuando hay una denuncia formal. Pero muchas mujeres nunca llegan a hacerla. Lo que proponemos es que las instituciones se acerquen a ellas, no al revés”, explicó Rshaid.
Cuando un agente institucional detecta signos de violencia o riesgo, podrá completar el formulario de alerta, que se enviará de manera confidencial a la Dirección de Género.
A partir de ese reporte se elaborará una estrategia de acompañamiento y seguimiento, respetando siempre la decisión de la persona involucrada sobre si denunciar o no.
Un contexto alarmante
Rshaid recordó que, solo en lo que va de octubre, se registraron 11 femicidios en el país, una cifra que refleja la urgencia de reforzar los mecanismos preventivos: “Estos hechos se dan mayoritariamente dentro del hogar, con parejas o exparejas, lo que demuestra que la violencia de género es un fenómeno social y cultural. No es un problema individual, es una responsabilidad colectiva”, subrayó.
La directora sostuvo que el desafío es intervenir a tiempo, antes de que las violencias se profundicen: “La alerta temprana busca justamente eso: llegar antes, acompañar y prevenir. Las instituciones tenemos la obligación y la posibilidad de actuar con empatía y responsabilidad social.”
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